LA IMPORTANCIA DEL TIEMPO: PADRES E HIJOS
Piedra Angular te
cuenta…
Cuenta la historia
que había una familia, en la cual el padre salía a trabajar todos los días y
llegaba muy cansado por las noches directo para descansar, mientras que la
madre se dedicaba a realizar todas las labores domésticas, teniendo como
objetivo en común el tener mucho dinero para darle lo mejor al hijo que tenían,
desde juguetes, ropa, viajes, gustitos, antojos, etc. Entre medias un niño de
aproximadamente cinco años llamado “Carlitos”, el cual solicitaba la presencia
de su padre con la finalidad que todo niño puede necesitar a esa edad: Jugar;
por lo que tomaba el teléfono y llamaba a su padre para que viniese a jugar con
él, obteniendo como respuesta del padre: “Hijo
estoy ocupado en el trabajo para ganar platita, tu sabes…”, por lo que
Carlitos se olvidaba en ese momento de la respuesta de su padre y continuaba
jugando.
Las semanas pasaban, las actividades de ambos padres seguían su curso
normal, Carlitos volvía a sentir la ausencia de su padre, por lo que nuevamente
tomaba el teléfono con la finalidad que viniese a jugar con él, obteniendo
nuevamente como respuesta del padre: “Hijo
estoy ocupado en el trabajo para ganar platita, tu sabes…”
Los años fueron
pasando, Carlitos fue creciendo (los padres envejeciendo por ley natural de
vida) convirtiéndose en adolescente, por ende las responsabilidades, deberes,
aumentan y es cuando más se necesita de la guía de los padres, por lo que
nuevamente tomaba el teléfono y llamaba a su padre, esta vez ya no para jugar,
sino para contarle sus problemas y lo pueda aconsejar, obteniendo nuevamente
como respuesta del padre: “Hijo estoy
ocupado en el trabajo para ganar platita, tu sabes…”, las semanas pasaban,
las actividades de ambos padres seguían su curso normal, el adolescente sentía
la necesidad de hablar con su padre, por lo tomaba el teléfono con la finalidad
que viniese a conversar con él, obteniendo otra vez como respuesta del padre: “Hijo estoy ocupado en el trabajo para
ganar platita, tu sabes…”, los años pasaron y como es natural llego el
momento que Carlos empezara a trabajar y el padre se jubilara, por lo que los
papeles se invirtieron y esta vez quien se quedaba en casa era el papá, y
Carlos era quien salía a trabajar.
Como es obvio, mientras más ancianos se
vuelven los padres, más ayuda necesitan de los hijos para poder hacer sus
cosas, es ahí cuando el padre de Carlos ante la impotencia de no poder hacer
sus cosas solo, decidió llamar a su hijo
para pedirle que lo ayudara, fue entonces que tomo el teléfono para pedirle que
vaya a la casa para ayudarlo obteniendo como respuesta: “Papá estoy ocupado en el trabajo para ganar platita, tu sabes…” ,
con lo cual el padre de Carlos comprendió el grave error que había cometido al
dedicarse exclusivamente a trabajar para ganar dinero y darle todo lo mejor,
sin darse cuenta que estaba descuidando la parte más importante en todo ser
humano para su desarrollo: La emocional.
Recuerda: El dinero puede comprar un costoso reloj, pero
no el tiempo, puede comprar una linda mansión, pero no un hogar, puede comprar
una cómoda cama, pero no el sueño, puede comprar el mejor libro de todos los tiempos, pero no el
conocimiento, puede pagar los mejores médicos, pero no la salud, puede comprar
la mejor de las posiciones, pero no es respeto, puede comprar sangre, pero no
la vida, puede comprar sexo, pero no el amor.
En
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